italiana no irá al mundial FIFA 2026

¿Por qué Italia ya no compite en los Mundiales?

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Emmanuel Soriano

CM y CC: Me gustan los deportes pero entre mis favoritos está la lucha libre mexicana, el básquetbol y la F1, ¡soy Checolover declarado!

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La Selección Italiana volvió a ofrecer una mala imagen al mundo al quedarse por tercera vez consecutiva fuera de un Mundial de Fútbol. La última vez que ‘la Azzurra’ logró clasificar para una Copa del Mundo fue para Brasil 2014. Desde entonces, el combinado nacional se ha perdido las citas en Rusia 2018, Catar 2022 y ahora México, Canadá y Estados Unidos 2026. La situación es crítica porque el ‘Calcio’ no levanta cabeza y tendrá que esperar otros cuatro años para intentar estar en un certamen. 2030 tiene que ser el momento del regreso.

A partir de este nuevo fracaso, las dudas han pasado a convertirse en certezas incómodas para todo el entorno del fútbol italiano. La falta de relevo generacional, la escasa apuesta por el talento joven y un estilo de juego anclado en el pasado han terminado por pasar factura en el escenario internacional. Mientras otras selecciones evolucionan y se adaptan a las nuevas exigencias del fútbol moderno, Italia parece haber perdido su identidad competitiva. La presión mediática y social no deja de crecer, y la Federación se enfrenta ahora a decisiones estructurales urgentes si quiere evitar que esta crisis se prolongue indefinidamente.

Un sistema estructural en crisis

Además, el problema no se limita únicamente al rendimiento de la selección absoluta, sino que se extiende a todo el ecosistema del fútbol italiano. Desde las categorías inferiores hasta la gestión de los clubes, se percibe una desconexión con las tendencias actuales del juego. La formación de jugadores, la inversión en infraestructuras y la planificación deportiva han quedado rezagadas frente a otras potencias europeas, agravando una crisis que ya no admite parches, sino una reforma profunda y sostenida en el tiempo.

En este escenario, el debate ya no gira solo en torno a nombres propios o decisiones puntuales, sino a la necesidad de redefinir un modelo que durante décadas fue referencia mundial. Italia ha pasado de marcar el camino a intentar seguirlo, evidenciando una pérdida de peso tanto en competiciones internacionales como en la capacidad de generar talento diferencial. La urgencia por reaccionar es máxima, pero también lo es el riesgo de tomar decisiones precipitadas que no ataquen la raíz del problema. El reto no será solo volver, sino hacerlo con garantías de permanencia en la élite.

La Selección de Italia no va al mundial FIFA 2026

El principio del fin (otra vez)

La Selección Italiana, que confiaba estar de vuelta en el Mundial 2026, empezó la Repesca con una victoria sobre Irlanda del Norte (2-0) y ya en la final se quedó a las puertas en la tanda de penaltis. La ‘Azzurra’ empezó bien con un gol de Moise Kean al cuarto de hora, pero Bastoni cometió una imprudencia siendo el último hombre y dejó con diez a su país en el minuto 41. A partir de ese momento, Donnarumma se convirtió en el héroe de su Selección hasta que Tabakovic igualó la contienda en el 79’.

No hubo manera de romper el empate y todo se decidió desde el punto fatídico. Ahí estuvo más acertada Bosnia, que acertó de pleno los cuatro lanzamientos mientras que la ‘Azzurra’ erró dos, uno de Pio Esposito y otro de Cristante. Otra vez fue del Mundial y cara de abatimiento para todo el plantel italiano. Una nueva y decepcionante actuación que ha llevado a que se produjeran las primeras consecuencias.

“Anoche, después del partido, lloré. Lloré por la decepción de no haber logrado llevar a Italia a donde merece estar. Lloré por la enorme tristeza que siento, junto a todo el grupo ‘azzurro’ del cual me siento orgulloso de ser capitán, y que sé que en este momento también están sintiendo ustedes, los aficionados”, dijo Donnarumma abiertamente en su Instagram.

Llegan las consecuencias

El Gobierno de Italia está cansada de la imagen de la Selección. La eliminación en la Repesca del Mundial ha sido el detonante: buscarán una nueva cabeza para la Federación. Por lo pronto, Gattuso ya ha dejado su cargo al frente de la ‘Azzurra’ al igual que Gabriele Gravina, el que era presidente de la Federación Italiana de Fútbol, y también Gianlugigi Buffon, jefe de la delegación del combinado nacional.

“Renunciar un minuto después de finalizar el partido contra Bosnia fue un acto urgente que surgió de lo más profundo de mi ser. Fue tan espontáneo como las lágrimas y el dolor que siento, que sé que comparto con todos ustedes”, dijo el mítico exguardameta.

Un informe demoledor

El diagnóstico del sistema futbolístico italiano es todavía más preocupante cuando se analizan sus bases estructurales. Un informe reciente señala que el modelo actual es “económicamente insostenible”, con pérdidas anuales que superan ampliamente los ingresos generados, lo que limita cualquier posibilidad real de inversión y crecimiento.

A ello se suma un problema clave: la escasa presencia de futbolistas italianos, especialmente jóvenes, en la élite. La Serie A registra uno de los porcentajes más bajos de minutos para jugadores sub-21 nacionales, mientras que el protagonismo recae mayoritariamente en futbolistas extranjeros, frenando el desarrollo del talento local.

En lo deportivo, el informe también evidencia un deterioro técnico preocupante. Italia se sitúa a la cola de las grandes ligas europeas en aspectos como el regate o la presión, indicadores que reflejan un fútbol menos dinámico y competitivo. Todo ello dibuja un sistema que no solo pierde identidad, sino que además compromete el futuro de la selección si no se acometen reformas profundas y sostenidas en el tiempo.

El futuro, una incógnita

En este contexto, la reconstrucción de la selección italiana pasa inevitablemente por un cambio profundo también en el banquillo. La Federación ya maneja varios nombres de peso para liderar el nuevo proyecto, con Roberto Mancini y Antonio Conte como principales candidatos debido a su conocimiento del fútbol nacional y su experiencia al máximo nivel. Ambos representan perfiles capaces de devolver competitividad inmediata al equipo. Sin embargo, también aparece en el horizonte una opción más ambiciosa: Pep Guardiola, cuyo estilo revolucionario supondría un giro radical en la identidad de juego.

La decisión no será sencilla, ya que Italia se debate entre apostar por una reconstrucción continuista o emprender una transformación total que modernice su modelo futbolístico. La elección del seleccionador marcará el rumbo de un proyecto que necesita resultados, pero también una nueva idea que devuelva a la ‘Azzurra’ a la élite internacional.

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