Brasil gana mundial de 1994

Brasil: así fue campeona del mundo en 1994

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Emmanuel Soriano

CM y CC: Me gustan los deportes pero entre mis favoritos está la lucha libre mexicana, el básquetbol y la F1, ¡soy Checolover declarado!

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La selección de Brasil se coronó campeona de la Copa Mundial de Estados Unidos 1994 al vencer a Italia por 3-2 en la tanda de penales, en la final disputada en el Rose Bowl de Pasadena, California, tras un empate sin goles en los 120 minutos. Con aquel resultado, la Canarinha alcanzó el tetracampeonato mundial, un título que, más que en cifras individuales rutilantes, se sostuvo en el equilibrio, la solidez defensiva y la eficacia de su dupla ofensiva.

El plantel dirigido por Carlos Alberto Parreira repartió los minutos en torno a un bloque titular muy estable. Taffarel disputó íntegramente los siete partidos, 660 minutos si se contabiliza la prórroga de la final, y encajó apenas tres goles en todo el torneo, una de las claves del campeonato. En la medular, Dunga y Mauro Silva fueron inamovibles: el primero sumó 625 minutos y levantó la Copa como capitán; el segundo, 586. Márcio Santos completó los siete encuentros, también con 660 minutos si se incluye la prórroga ante Italia, y aportó uno de los goles del equipo. Jorginho (561 minutos) y Aldair (555) sostuvieron la línea defensiva hasta que las lesiones obligaron a mover piezas.

En ataque, el peso recayó en la sociedad entre Romario y Bebeto. Ambos jugaron los siete partidos completos y firmaron, entre los dos, ocho de los once goles de Brasil en el torneo: cinco de Romario y tres de Bebeto. El resto del registro goleador brasileño se repartió entre Branco, Marcio Santos y Raí, con uno cada uno. En total, once goles que situaron a Brasil como el segundo equipo más realizador del campeonato.

Más cemento que gol

Ese matiz es importante para dimensionar el título, ya que Brasil ganó sin ser la selección más goleadora ni copar las tablas individuales. El equipo con más goles fue Suecia, con 15, por delante de los 11 de Brasil y de los 10 que firmaron Rumanía, España y Bulgaria. Italia, su rival en la final, apenas anotó 8 en todo el torneo. El cuadro de máximos artilleros fue encabezado por Oleg Salenko y Hristo Stoichkov, ambos con seis, una cifra modesta para liderar la tabla.

En ese reparto, Romario fue el brasileño mejor situado. Terminó cuarto en la tabla de goleadores con cinco tantos, por detrás de Salenko, Stoichkov y Klinsmann, y empatado con Roberto Baggio y Kennet Andersson. Su regularidad, sin embargo, quedó mejor reflejada en otra estadística, ya que fue uno de los jugadores que marcó en más partidos distintos, con cinco, igualado por Stoichkov. Bebeto, por su parte, anotó en tres encuentros diferentes. Ningún otro brasileño asomó de forma destacada en los registros de goleo, lo que confirma que el tetracampeonato se construyó sobre un puñado de individualidades muy concretas más que sobre una avalancha ofensiva coral.

Algo parecido ocurre en la tabla de partidos disputados. Al alcanzar la final, varios brasileños llegaron al máximo de siete encuentros, pero la nómina del torneo estuvo dominada por jugadores de los otros tres semifinalistas (Italia, Suecia y Bulgaria). Entre los brasileños con siete partidos aparecen Zinho, Romario y Bebeto, en una clasificación encabezada por Paolo Maldini y nutrida de futbolistas búlgaros y suecos. De nuevo, el campeón apenas asoma en lo alto de las estadísticas individuales.

¿Cómo se recuerda a aquella Brasil? Como un equipo pragmático, ordenado atrás y vertical en ataque, que privilegió el control y la contundencia sobre el espectáculo. La defensa, con apenas tres goles encajados en siete partidos, fue la base sobre la que Romario y Bebeto resolvieron los encuentros. Esa fórmula explica que la Canarinha levantara el trofeo pese a no encabezar ninguna de las grandes tablas goleadoras del torneo.

Siete partidos hacia el tetra

El camino de Brasil hasta el título fue el de un equipo que creció a medida que avanzaba el torneo. En la fase de grupos, encuadrada en el Grupo B, la Canarinha firmó la mejor primera fase del campeonato. Superó 2-0 a Rusia y 3-0 a Camerún antes de empatar 1-1 con Suecia en la última jornada, un rival con el que volvería a cruzarse más adelante. Esos seis goles a favor y un tanto en contra le dieron el liderato del grupo y confirmaron desde el inicio el doble rasgo que marcaría su recorrido, solidez atrás y eficacia arriba.

Brasil campeona del mundo en 1994

En octavos de final, Brasil se midió al anfitrión, Estados Unidos, en un partido tenso y trabado que resolvió por la mínima, 1-0, con un gol de Bebeto. Fue el primer encuentro de eliminación directa y dejó claro que el camino no sería de goleadas, sino de victorias ajustadas. En cuartos llegó el duelo más exigente, un vibrante 3-2 ante los Países Bajos, decidido por un tiro libre raso de Branco que rompió un empate a dos y metió a Brasil en semifinales como único superviviente americano del torneo.

En semifinales reapareció Suecia, ya conocida de la fase de grupos. Esta vez no hubo reparto de puntos. Brasil se impuso 1-0, con un gol de Romario, y selló su billete para la final 24 años después de la última, también ante Italia, como en 1970. El desenlace ya es historia: 0-0 tras la prórroga en el Rose Bowl y un 3-2 en los penales que, con el fallo de Roberto Baggio, entregó a Brasil su cuarta corona.

En total, siete partidos, ninguna derrota, once goles a favor y sólo tres en contra. Un recorrido sin estridencias estadísticas, pero impecable en lo competitivo.

Más de tres décadas después, aquel tetracampeonato sigue siendo una referencia obligada cuando se habla de las grandes selecciones de la historia. El fútbol también se disfruta recordando: cómo se forjó la cuarta estrella de Brasil, qué números dejó cada figura y cómo se decidió aquella final desde los once pasos. En Codere acompañamos esa pasión por el fútbol de ayer y de hoy, y la Copa del Mundo siempre ofrece una buena oportunidad para volver a vivirla.

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