Futbolistas mexicanos que marcaron en Grecia
CM y CC: Me gustan los deportes pero entre mis favoritos está la lucha libre mexicana, el básquetbol y la F1, ¡soy Checolover declarado!
El futbol griego nunca ha sido el destino más habitual para los jugadores mexicanos que buscan probar suerte en Europa, pero existe una buena conexión entre ambos países. Varias generaciones de mexicanos han pasado por la máxima categoría helena, desde Nery Castillo y Antonio de Nigris hasta Orbelín Pineda o Jorge Sánchez. Una ruta poco convencional que vuelve a estar de actualidad con la llegada de Armando Hormiga González al Olympiacos.
A diferencia de España, Países Bajos o Portugal, Grecia ha recibido futbolistas mexicanos de perfiles muy distintos. Algunos encontraron allí el escenario perfecto para consolidarse en Europa, otros vivieron experiencias mucho más breves y unos cuantos levantaron títulos. Olympiacos y AEK Atenas concentran algunos de los capítulos más importantes de una historia que se extiende durante más de dos décadas.
Olympiacos, la puerta de entrada
Si existe un equipo especialmente ligado a esta conexión, ese es Olympiacos. Nery Castillo abrió el camino, Alan Pulido continuó años después y ahora la Hormiga González escribe un nuevo capítulo. Tres generaciones mexicanas unidas por el club más laureado del futbol griego.
Nery es, inevitablemente, el gran nombre de esta historia. Llegó muy joven a Grecia y se convirtió en una pieza importante de Olympiacos. Su velocidad, desequilibrio y capacidad goleadora le permitieron destacar tanto en el campeonato local como en competiciones europeas. Grecia lanzó la carrera de Castillo, que conquistó múltiples títulos nacionales antes de marcharse al Shakhtar Donetsk en 2007. Años después regresaría al país para jugar también con el Aris de Salónica.
Alan Pulido siguió esa ruta en circunstancias completamente diferentes. Primero pasó por Levadiakos y posteriormente llegó al Olympiacos, donde consiguió ganarse un lugar y celebrar títulos antes de regresar al futbol mexicano. Pulido también salió campeón en Grecia y dejó su nombre en una relación que ahora prolonga Armando González. La llegada de la Hormiga convierte al joven delantero en el mexicano más reciente en vestir los colores del gigante de El Pireo y en el debutante de esta particular tradición.
Orbelín Pineda encontró su lugar en el AEK
Si Nery Castillo representa el gran precedente histórico, Orbelín Pineda protagonizó otro de los casos de mayor éxito. El mediocampista encontró en el AEK Atenas el escenario ideal para recuperar protagonismo bajo las órdenes de Matías Almeyda.
Su primera temporada resultó especialmente importante. Orbelín fue protagonista de un equipo que consiguió el doblete de Liga y Copa y rápidamente se ganó un lugar entre los futbolistas destacados del campeonato. Pineda recuperó su mejor versión en Atenas y demostró que Grecia podía ser algo más que un destino de paso para un internacional mexicano.
Tiempo después se incorporó Rodolfo Pizarro, otro futbolista muy conocido por Almeyda. Su experiencia, sin embargo, tuvo un impacto bastante menor. Pizarro no consiguió alcanzar el protagonismo de su compatriota y su estancia en el AEK fue más discreta. Dos caminos muy diferentes dentro de un mismo club que ilustran bien la variedad de experiencias mexicanas en Grecia.
Antonio de Nigris y una última aventura en Larissa
El delantero fue otro de los pioneros. Después de construir una carrera internacional que lo llevó por diferentes países, el regiomontano aterrizó en el Larissa en 2009. Grecia fue su último destino profesional, en una trayectoria marcada por su disposición a buscar oportunidades lejos de México.
De Nigris disputó sus últimos meses como futbolista con el conjunto griego y falleció ese mismo año mientras todavía pertenecía al Larissa. Su paso por el campeonato fue breve, pero forma parte inevitable de la primera generación de mexicanos que buscó oportunidades en destinos europeos menos habituales.
Pedro Arce encontró su lugar
Hay casos que pasaron mucho más desapercibidos en México. Uno de los más interesantes es el de Pedro Arce, quien desarrolló una parte importante de su trayectoria profesional en el futbol griego. Arce hizo de Grecia su casa futbolística y pasó por diferentes equipos.
Su historia resulta especialmente interesante porque rompe con el perfil habitual del internacional mexicano que llega a Europa después de destacar en la Liga MX. Arce construyó su camino desde abajo y acumuló experiencia en clubes como Veria y Panionios. Su recorrido permite ampliar la perspectiva: la conexión entre México y Grecia no ha estado formada únicamente por jugadores de Selección Nacional o figuras reconocidas.
Panetolikos también abrió sus puertas a México
Otro club que ha tenido más de un vínculo mexicano es Panetolikos. Paolo Medina encontró allí una oportunidad para continuar su carrera europea después de haberse formado durante años en España. Medina representa una vía distinta, la del futbolista mexicano desarrollado fuera del país que termina llegando al campeonato heleno.
Más recientemente apareció Daniel Lajud, futbolista mexicano que también vistió la camiseta del Panetolikos. Su paso por el club permite establecer otro pequeño puente dentro de esta historia, al igual que sucede con Olympiacos y AEK. Lajud amplió la presencia mexicana en un equipo que, sin ser uno de los gigantes de Grecia, también ha mirado hacia jugadores con raíces futbolísticas mexicanas.
De Jordan Silva a Jorge Sánchez
La lista cuenta con otras experiencias que ayudan a entender hasta dónde llega esta conexión. Jordan Silva pasó por el futbol griego defendiendo al OFI Creta y posteriormente continuó su recorrido en el país, mientras que Jorge Sánchez llegó al PAOK después de acumular experiencia europea.
En el caso del lateral mexicano, Grecia apareció después de sus etapas en Ajax y Porto. Son historias diferentes, pero muestran cómo el campeonato griego ha funcionado tanto como puerta de entrada como lugar de reconstrucción para futbolistas mexicanos.
También existen casos que necesitan un pequeño asterisco. Jonathan Gómez y Óscar Whalley cuentan con nacionalidad mexicana y han estado vinculados al futbol griego, aunque por su formación y trayectoria internacional conviene diferenciarlos de los jugadores surgidos directamente del futbol mexicano.
El mexicano que firmó, pero nunca jugó
Incluso hay una historia que se quedó a las puertas. Mariano Trujillo fichó por el Skoda Xanthi en 2007 y llegó a incorporarse al conjunto griego, pero abandonó el país poco después. Trujillo nunca llegó a debutar oficialmente, por lo que no debe incluirse estrictamente entre los mexicanos que jugaron en la liga de Grecia.
Su caso sirve, eso sí, como una curiosidad dentro de una relación que por entonces empezaba a tomar forma. Nery Castillo ya llevaba años destacando en Olympiacos y Grecia comenzaba a aparecer como una alternativa viable.
Grecia, una puerta europea diferente
El recorrido demuestra que no existe una única manera de llegar desde México hasta Grecia. Nery Castillo prácticamente construyó allí la primera gran etapa de su carrera; Alan Pulido encontró títulos; Orbelín Pineda recuperó protagonismo; Antonio de Nigris llegó después de recorrer diferentes ligas y otros como Pedro Arce hicieron del país una parte fundamental de su trayectoria. Cada historia siguió un camino distinto.
Ahora, la Hormiga González permite conectar aquellas primeras aventuras con una nueva generación. Olympiacos vuelve a convertirse en el punto de encuentro entre ambos países y demuestra que, aunque Grecia nunca haya sido el destino más frecuente para los mexicanos, la conexión México-Grecia continúa escribiendo capítulos.