España vs Austria: ‘la Roja’ despiertó a tiempo
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El Mundial de Norteamérica ha entrado en su fase más inclemente, en la que los errores no se archivan como una mera estadística, sino que se pagan directamente con un billete de vuelta a casa. Atrás queda el margen de maniobra que ofrecía la fase de grupos; ahora, el abismo de las eliminatorias directas se abre bajo los pies de las treinta y dos selecciones supervivientes en este nuevo y mastodóntico formato.
En este escenario de tensión máxima, la Selección Española mostró su mejor nivel hasta ahora en el torneo. Y es que el combinado dirigido por Luis de la Fuente pasó por encima de Austria para pasar a los octavos de final y citarse con Portugal en los octavos de final de la Copa del Mundo. Se marcha el equipo austriaco después de verse superado por todo momento en el encuentro.
España llegó con maduréz
España había alcanzado estas eliminatorias dejando sensaciones propias de un equipo maduro que sabe dominar los tiempos, pero que aún persigue la contundencia absoluta en las dos áreas. Durante la fase de grupos, el combinado nacional había demostrado que la filosofía de posesión y control del esférico sigue siendo innegociable, aunque en esta cita mundialista se presenta aderezada con un vértigo por las bandas que la hace mucho más incisiva e imprevisible. La selección ha asumido con total naturalidad su cartel de candidata al título, una presión histórica que no parece pesar en las piernas de una generación que combina insultante juventud con aplomo veterano.
El papel de ‘la Roja’ hasta el momento ha sido el de un dominador paciente. Ha monopolizado el balón frente a rivales que optaron sistemáticamente por encerrarse en bloque bajo, demostrando temple para no caer en la desesperación. Sin embargo, el cuerpo técnico sabe perfectamente que el Mundial de verdad empieza ahora. La exigencia física y táctica se multiplica en los cruces, y España solo necesitó afinar su puntería para que el abrumador dominio territorial no se convirtiera en un espejismo estéril. Este torneo ha servido para confirmar que el equipo tiene amplios recursos y un plan de juego muy definido, pero el gen competitivo deberá aflorar en su máximo esplendor ante selecciones centroeuropeas de colmillo afilado, expertas en castigar el más mínimo despiste en la salida de balón.
Austria prometía mucho
Frente a la cuidada sinfonía de toques española, se alzaba el ritmo vertiginoso y asfixiante de Austria, o al menos así lo parecía en una primera instancia. El conjunto centroeuropeo había sido una de las selecciones más atractivas, corales y consistentes en su camino hacia estos dieciseisavos de final. Lejos de conformarse con un papel de invitado sorpresa, los austríacos habían desplegado en Norteamérica un libreto táctico innegociable, fundamentado en una presión alta extenuante, transiciones ofensivas fulgurantes y un rigor defensivo que los convierte en una auténtica pesadilla para cualquier rival que intente elaborar el juego desde su propia área, algo que no se vio ante España.
El papel de Austria en este Mundial ha servido para certificar la revolución de un equipo que ya venía avisando de su enorme potencial competitivo en las competiciones europeas recientes, pero al que aún le queda camino por recorrer. Han superado la primera fase exhibiendo un despliegue físico encomiable, ahogando las líneas de pase de sus oponentes y robando balones en zonas críticas del campo. No es un equipo que especule con el marcador ni que espere agazapado; Austria sale a morder, a provocar el error ajeno y a capitalizarlo en cuestión de segundos.
Estadísticas y resultados: el monopolio de España
España no había mostrado su mejor nivel hasta el momento en la fase de grupos, pero demostró desde el inicio del encuentro que los cruces era otra cosa distinta. El equipo dirigido por Luis de la Fuente se quedó con el balón y con todas las ocasiones y, pese a las numerosas ocasiones falladas en el choque, fue capaz de golear por 3-0 a una Austria que en ningún momento tuvo posibilidades de pasar a los octavos de final.
Capitalizó España la posesión, especialmente desde el primer parón de hidratación. ‘La Roja’ tuvo un 65% de posesión con respecto al 35% de su rival, Austria. Pero donde se vio especialmente la diferencia entre los dos equipos, más allá de los tres goles marcados por el combinado español, es en la cantidad de tiros que tuvo cada selección.
Mientras España intentó un total de 23 lanzamientos, la mayoría de ellos taponados por la defensa de Austria, el equipo dirigido por Rangnick únicamente lanzó en cinco ocasiones, ninguna de ella a puerta. España, por su lado, tiró 10 veces a puerta y otras seis fuera del arco.
El hecho de tener mayor posesión implicó también el que España diera mayor número de pases (629 a 347) y más faltas recibidas (15 a 8). Eso sí, Austria únicamente se llevó una tarjeta amarilla en el tramo final del encuentro.
Oyarzabal y Unai Simón, estrellas de la eliminatoria
Si hay un nombre propio en la eliminatoria ese es Mikel Oyarzabal con un doblete. El delantero de la Selección Española marcó un doblete para unir su nombre al de los grandes arietes del Mundial como Messi, Mbappé, Haaland o Kane, y se coloca con cuatro tantos en su marcador individual. Suyo fue el tanto que abrió el marcador, el gol que permitió a la Selección Española tener mayor tranquilidad en el tramo final de la primera mitad.
Pero su partido no quedó ahí, y es que después del gol de Pedro Porro de cabeza, Oyarzabal volvió a aparecer para sentenciar el partido y demostrar que no hay mejor delantero en España, desde la final de la Eurocopa de 2024, que el propio jugador de la Real Sociedad.
El otro nombre propio, más allá de un Cucurella que dio dos asistencias, es el de Unai Simón. El portero, que no tuvo que hacer ninguna parada, se convirtió en el portero con más minutos sin encajar un solo gol en toda la historia de los Mundiales. Y es que el del Athletic y de España acumula ya 518 minutos de imbatibilidad en la Copa del Mundo, algo que espera aumentar contra Portugal.