historia de Kareem Abdul-Jabbar

Kareem Abdul-Jabbar, el mito que trascendió la NBA

Picture of Emmanuel Soriano
Emmanuel Soriano

CM y CC: Me gustan los deportes pero entre mis favoritos está la lucha libre mexicana, el básquetbol y la F1, ¡soy Checolover declarado!

Facebook
X

Más allá de sus 38.387 puntos, sus seis anillos de la NBA y su imparable ‘skyhook’, la verdadera grandeza de Kareem Abdul-Jabbar reside en su inquebrantable compromiso con los derechos civiles, su prolífica carrera como escritor y su indeleble huella en la cultura pop.

Para entender la magnitud de Kareem Abdul-Jabbar en la historia de los Estados Unidos, hay que mirar mucho más arriba de sus 2,18 metros de estatura. Hay que observar la mente de un hombre que, mientras dominaba físicamente el deporte más exigente del mundo, cultivaba un intelecto y una conciencia social que lo convertirían en una de las voces más respetadas del país. Kareem no es solo un exjugador de baloncesto; es un ensayista, un historiador, un actor ocasional, un activista incansable y un embajador cultural que redefinió lo que significa ser un atleta de élite.

De Lew Alcindor a Kareem: el despertar de una conciencia

Nacido el 16 de abril de 1947 en Harlem, Nueva York, bajo el nombre de Ferdinand Lewis Alcindor Jr., su dominio en la cancha fue evidente desde la escuela secundaria. En la universidad de UCLA, bajo la tutela del legendario entrenador John Wooden, su superioridad fue tan abrumadora que la NCAA llegó a prohibir los mates (dunks) en 1967 en un intento casi desesperado de frenarlo. Lejos de verse perjudicado, este veto forzó al joven Alcindor a perfeccionar el tiro más indefendible de la historia del baloncesto: el mítico ‘Skyhook’ (gancho del cielo).

Sin embargo, sus años universitarios no solo forjaron su técnica, sino también su identidad política y espiritual. En una época marcada por el Movimiento por los Derechos Civiles, la Guerra de Vietnam y el asesinato de Martin Luther King Jr., un joven Alcindor decidió que no sería un gigante silencioso.

En 1967, participó en la famosa Cumbre de Cleveland junto a figuras como Bill Russell y Jim Brown para apoyar a Muhammad Ali en su negativa a ser reclutado para la Guerra de Vietnam. Un año después, boicoteó los Juegos Olímpicos de México 1968 como protesta por el trato a los afroamericanos en su país. En 1971, tras ganar su primer anillo de la NBA con los Milwaukee Bucks, anunció públicamente su conversión al islam y adoptó el nombre que lo haría eterno: Kareem Abdul-Jabbar (noble y poderoso sirviente de Alá).

El ‘Showtime’ y la tiranía del ‘Skyhook’

Si su impacto social fue colosal, su legado en la madera es sencillamente inabarcable. Tras su paso por Milwaukee, Kareem fue traspasado a Los Angeles Lakers en 1975, donde escribiría las páginas más doradas de su leyenda. Durante la década de los 80, la llegada de un carismático novato llamado Earvin ‘Magic’ Johnson dio origen al famoso ‘Showtime’.

Mientras Magic ponía la magia, la sonrisa y el ritmo frenético, Kareem aportaba la veteranía, la fiabilidad absoluta y el estoicismo. Su currículum deportivo es un monumento a la longevidad y la excelencia:

  • 6 Campeonatos de la NBA (uno con los Bucks, cinco con los Lakers).
  • 6 Premios MVP de la temporada regular (un récord absoluto en la historia de la liga).
  • 19 selecciones para el All-Star Game.
  • 38.387 puntos en temporada regular (récord que se mantuvo imbatido durante casi cuatro décadas hasta ser superado por LeBron James en 2023).
 

Jugaba con unas inconfundibles gafas protectoras y una serenidad que desesperaba a sus rivales. El skyhook se convirtió en una metáfora visual de su carrera: un movimiento elegante, elevado, que volaba por encima del resto, completamente inalcanzable para los mortales.

Kareem Abdul-Jabbar NBA

El salto a la cultura pop: Bruce Lee, aviones y dragones

A diferencia de otros deportistas hiperconcentrados en su disciplina, los intereses de Kareem eran vastos. Esta curiosidad lo llevó a cruzar caminos con otra leyenda icónica: Bruce Lee. Kareem fue alumno de artes marciales de Lee, y esta amistad cristalizó en una de las secuencias de combate más famosas de la historia del cine en la película póstuma Game of Death (Juego de la muerte, 1978), donde ambos protagonizan un duelo que contrastaba visualmente sus abismales diferencias de tamaño.

Pero su momento cumbre en la cultura pop estadounidense llegó en 1980 con la comedia absurda Airplane! (Aterriza como puedas). En ella, Kareem interpretaba al copiloto Roger Murdock, aunque un niño en la cabina lo reconocía constantemente, obligándolo a romper el personaje y quejarse de las críticas de los aficionados de los Lakers. Esa escena demostró que el gigante solemne también tenía un extraordinario sentido de la autoironía y del humor. A lo largo de las décadas, ha realizado cameos en series como Full House, The Fresh Prince of Bel-Air, Scrubs y The Big Bang Theory.

La pluma del gigante: intelectual y ensayista

Tras su retiro en 1989, la transición de Kareem no fue hacia los banquillos de forma exclusiva, sino hacia las bibliotecas y las redacciones. Se ha consolidado como un autor de éxito (bestseller del New York Times), publicando más de una docena de libros que abarcan desde memorias hasta novelas de misterio protagonizadas por Mycroft Holmes (el hermano mayor de Sherlock), pasando por ensayos sobre la historia olvidada de los inventores afroamericanos y la unidad de tanques del 761º Batallón en la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, Kareem Abdul-Jabbar es uno de los columnistas políticos y culturales más agudos y leídos de Estados Unidos. Sus artículos en publicaciones como Time, The Guardian o The Hollywood Reporter abordan temas complejos como el racismo sistémico, la polarización política, la responsabilidad de los medios y la intersección entre el deporte y la justicia social. Su prosa es reflexiva, mesurada y profundamente analítica, alejada del ruido estridente de las redes sociales.

En 2016, su trayectoria vital recibió el máximo reconocimiento civil de su país cuando el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad. Durante la ceremonia, Obama resumió a la perfección la esencia del mito: “La razón por la que honramos a Kareem no es solo por ser único, sino porque defiende nuestra libertad y nuestros ideales más profundos”.

Kareem Abdul-Jabbar dejó de jugar al baloncesto hace más de 30 años, pero sigue siendo un gigante indispensable. Un hombre que usó el deporte como plataforma, pero que nunca permitió que la pelota definiera los límites de su grandeza.

Facebook
X